Corriente Slow: ¿qué es y cómo llevar una vida menos acelerada para ser más felices?

El escritor Carl Honoré nos habla en exclusiva sobre la corriente Slow y las claves para disfrutar la vida con plenitud, temas de su libro, Elogio de la experiencia. Cómo sacar partido de nuestras vidas más longevas (RBA).

VANIDADES ¿Por qué cultivar el ocio en un mundo tan acelerado?
CARL HONORÉ: el ocio es una necesidad. Es allí de donde emergen la ciencia y el pensamiento, y hacer cosas sin propósito es lo más rebelde y noble que podemos hacer por nosotros mismos, sobre todo en esta cultura hiperacelerada en la que asociamos el ocio con un desperdicio de productividad. La lentitud es sinónimo de precisión, de paz. A la gente le genera culpa disfrutar su tiempo libre, siente vergüenza de no hacer nada y deberían estar felices por no agobiarse o no tener pendientes. Lo irónico es que, además, existe una industria en torno al esparcimiento y el bienestar para quienes ambicionan descansar. Cuando decides que el reloj no debe marcar el ritmo de tu vida, todo se torna más sencillo y da espacio a lo que en verdad es relevante.

VA ¿Por qué nos desespera perder el tiempo?
CH Como decía Scott Fitzgerald, “el tiempo invertido, si lo disfrutaste, no fue perdido”. Desperdiciar el tiempo se resume en ir tan rápido que no fuiste capaz de gozar el momento por querer terminar pronto o llegar a otra parte. Es no estar presente y quedarte con lo superficial.

VA: ¿El tiempo es dinero?
CH Es un lema con mucho fondo expresado por Benjamin Franklin hace más de 200 años; lo malo es que hizo ver al tiempo como un recurso agotable. Nosotros somos finitos, las horas no. Existe una variante positiva: aprovechar el día al máximo y emplearlo en cosas que nos resulten edificantes. Esa es la idea del movimiento Slow: cuando haces las cosas con calma es posible saborearlas más, como la comida, los besos o cualquier cosa que nos produzca placer y paz.

VA :¿Desconectarse es el nuevo lujo?
CH Curiosamente la gente que trabaja en Google o en Microsoft, e incluso algunos empresarios top de Asia, son quienes más buscan estar desconectados para disfrutar su privacidad al máximo, retirados del escrutinio público. Para ellos, en eso radica el verdadero lujo, no en estar disponible cada instante.

VA: ¿Qué hay de cierto en que en el amor, como en la cocina, lo mejor sucede a fuego lento?
CH Me gusta pensar en lo que la diva del cine estadounidense, Mae West, solía decir: “Todo lo que vale la pena merece que se haga lentamente”. Creo que ella podría ser portavoz del movimiento Slow, al sintetizar en unas cuantas líneas lo que debe de ser la vida, sin premura y con plena consciencia de cada acto. El amor y la sexualidad hoy día pecan de efímeros; los hombres intentan replicar la pornografía sin obtener un verdadero disfrute, lo ven como una carrera al orgasmo, lo cual habla de una intimidad limitada en la que no existen conexiones verdaderas. El fast dating es la prueba visible de la deshumanización de la sexualidad, ya que las relaciones no tienen alma ni mucho menos textura. La seducción sin lentitud y tiempo no existe, el erotismo requiere lentitud para producir goce.

VA: En tu libro La lentitud como método hablas de incorporar un ritual Slow cada día para dar sentido a la cotidianidad. ¿De qué se trata?
CH Es un acto de generosidad con uno mismo. Se trata de adoptar prácticas que nos rediman o inmunicen ante el ritmo acelerado de la vida, desde hablar con un amigo frente a frente, hasta desconectarnos por completo y pasar el tiempo con nosotros mismos.

VA: Como escritor vives con entregas y plazos, ¿qué haces para que cada segundo cuente?
CH Trato de que la prisa no sea un ingrediente en mi prosa. Recomiendo tratar de llevar una vida fluida pero inteligente, para que cuando tengan una emergencia posean la energía suficiente para responder en tiempo y forma. De hecho, desde hace 15 años, cuando escribí mi primer libro, cambió mi apreciación de la vida: hoy las entregas ya no son una carga para mí, sino un medio para hablar de las cosas importantes; decidí transformar mi apreciación sobre lo que hago. Se trata de saber administrar tu día y tus deberes.

 

VA: ¿Cómo le enseñas a tus hijos los frutos de la paciencia?
CH Predicando con el ejemplo. Ellos siempre me ven en calma y atestiguan la atención que pongo en lo valioso.

VA : ¿Qué opinas de decir “no” a aquello que nos sobrepasa?
CH Es fundamental. Hay que aprender a decir que no, si usáramos más esa palabra seríamos más libres y felices. En cambio, tememos declinar proposiciones por no parecer malvados o hirientes. Aceptar todo sin meditar es fuente de sufrimiento, es el principio del exceso. Al decir “no” decimos “sí” a otras cosas: es el principio de una vida personal satisfactoria.

VA :¿Por qué duele envejecer?
CH Envejecer nos abruma a todos por igual. La nostalgia nos afecta cuando somos mayores porque el archivo es amplio (risas), es más fácil añorar algo que viviste hace 40 años y que valoras más, porque quizás esas personas y lugares ya se han desvanecido. A la mayoría nos gusta pensar que en el pasado todo era maravilloso, aunque no haya sido tan mágico como lo recordamos.

VA :¿El secreto de vivir lento?
CH Hay un proverbio africano que dice: “Si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres ir lejos ve acompañado”. La familia es el centro de toda convivencia y pasar tiempo con los hijos o los abuelos requiere ir despacio. No lo veamos como un sacrificio; al formar vínculos estrechos crecemos al interior de nuestras metas.