Aceites faciales: qué son y por qué los necesitas

El uso de aceites faciales en la belleza no es nuevo, se sabe que la reina Cleopatra empleaba una mezcla de aceites esenciales con fines estéticos, como rosa, nerolí, moringa, geranio y fenogreco. Pero volviendo a nuestros días, para saber cómo aprovecharlos hasta la última gota platicamos en exclusiva con la experta en belleza Tata Harper, creadora de la legendaria firma de belleza homónima, la cual es una de las favoritas de las actrices Jessica Alba, Gwyneth Paltrow, Julianne Moore, Emma Watson, Brooke Shields y Anne Hathaway, Rachel Zoe, por sólo mencionar algunas.
 

Al ser precursora en la cosmética clean y natural, el uso de aceites faciales se convirtió en una parte clave de su rutina. Por lo que es toda una autoridad para conversar sobre cómo usar los aceites faciales.

 

 

¿Qué son?
Para explicar este punto, nos apoyaremos de Paula Begoun, una de las mayores expertas en cosmética del mundo. En su portal especializado –donde reseña ingredientes, tratamientos y rutinas– explica que los face oils pueden incluir cualquier aceite vegetal (de preferencia sin aroma, para evitar irritar la piel) o sintéticos (como los minerales, los cuales, aunque tienen mala reputación, no hay investigaciones que respalden del todo su mala fama). En otras palabras, hablamos de óleos puros, como el de argán, jojoba, oliva o almendras. Aunque existen versiones con exquisitas y efectivas fusiones de distintos aceites.

¿Cuáles son los beneficios de los aceites faciales?
Al contener emolientes ricos en nutrientes, en efecto, ¡nutren! También pueden aportar activos antiinflamatorios y antioxidantes. Pero, además, tienen la capacidad de mejorar la elasticidad, retener la hidratación e, incluso, ayudar a eliminar residuos aceitosos, restos de maquillaje e, incluso, esa ultra resistente máscara para pestaña a prueba de agua. De ahí que se recomiende para pieles secas, mixtas o con tendencia grasa.

 

No todos los aceites son iguales ni sirven para lo mismo, los más recomendables son:
 

  • Aceite de almendras dulces: rica fuente de ingredientes que restauran la barrera cutánea, incluidos los triglicéridos y varios ácidos grasos, como: oleico, linoléico y mirístico.
  • Aceite de argán: contiene varios lípidos y ácidos grasos beneficiosos, incluidos ácido oleico, palmítico y linoléico. Contiene vitamina E, entre otros antioxidantes.
  •  Aceite de aguacate: es valorado por sus propiedades antioxidantes, además de por aportar ácidos grasos necesarios.
  • Aceite de coco: es un excelente ingrediente emoliente, pero no es milagroso. Aunque filtra alrededor del 20 por ciento de la luz ultravioleta, no sustituye el protector solar.
  • Aceite de semilla de uva: su baja saturación le da una textura más fluida que la del coco o almendra. Pero lo que lo vuelve legendario son sus propiedades antioxidantes.
  • Aceite de semilla de cáñamo: gracias a que ayuda a reponer los ácidos grasos omega de la piel y a que fortalece su superficie, evitando la pérdida de humedad, se usa en tratamientos emolientes.
  •  Aceite de manuka: es un extracto derivado del árbol del té de Nueva Zelanda, el cual tiene propiedades antioxidantes comprobadas.
  • Aceite de rosa mosqueta: sus ácidos grasos (linoléico y oléico) logran hidratar y suavizar. También tiene propiedades antioxidantes lo que le da un superpoder antienvejecimiento.

¿Para quiénes no son?
Aunque bien usado, este producto no obstruye los poros, no lo incluyas en tu rutina si eres propensa al acné y tienes brotes activos; padeces dermatitis seborreica, caspa o rosácea. En estos casos, lo mejor es que te cheque un doctor especializado.

¿Cómo se usan los aceites faciales?
Lo mismo te ayudan a dejar tu cara limpia (sobretodo si los empleas en el método de doble limpieza, empezando con el aceite y terminando con una espuma), así como para crear una especie de barrera protectora en la parte final de tu rutina de cuidados, antes de aplicar el protector solar.

 

Claro que, para lograr ambas acciones, existen fórmulas clínicamente probadas, en las que se seleccionan distintos aceites, de diferentes consistencias.
 

Limpieza
Para retirar acumuladas a lo largo de la jornada, Tata Harper recomienda usarlo de noche: “Me gusta empezar con un aceite, porque te ayuda a remover todas las partículas grandes. Me encanta aplicar el limpiador de aceite nutritivo por la noche porque es increíble para eliminar la suciedad y los desechos de la piel, lo uso desde la frente hasta el cuello sobre la piel seca”.
Para quitarlo, humedece la piel con agua tibia y emplea un limpiador purificante. Continúa con tratamientos hidratantes y humectantes.

Protección
Si deseas usar el aceite facial para crear una especie de barrera que evite que se evapore la hidratación de tu piel, te recomendamos que uses uno de textura ligera.
“A mí me encanta terminar la rutina de la mañana con un aceite, porque, como tienen las moléculas más grandes, crean como una barrera muy liviana que ayudar a retener la hidratación y humectación. Yo mezclo en mi mano 2 bombas de Repairative Moisturizer y 2 de Retinoic Nutrient Face Oil, luego aplico sobre mi suero desde la frente hasta el pecho”, explica la experta.

¿Cómo guardar los aceites faciales?
“Evitar que les de directamente la luz, o sea, el sol, como en un lado de una ventana, por ejemplo, y que no haya temperaturas extremas”, explica la experta.
Si notas un cambio en el olor, la textura y consistencia en el aceite, es posible que no esté en perfectas condiciones. “Los ingredientes expiran y si eso pasa, te toca votarlos”, expone Tata y comenta, “por eso yo hice mi propia fábrica, donde produzco lo que necesito. Si se requieren 10 tarros, se producen sólo esos. Es más que nada por eso y también porque me encanta la idea de entregar cosas frescas a mis clientas”.